Límite de gas
Un límite de gas es la cantidad máxima de gas que una transacción puede consumir, fijada por el remitente como tope de cuánto cómputo —y, por tanto, de cuánto coste— puede acarrear la transacción. El término también se aplica a nivel de bloque: cada bloque tiene un límite total de gas que limita cuánto cómputo cabe en él, que es como Ethereum acota la carga de trabajo por bloque.
Para el remitente, el límite es un mecanismo de seguridad. Si un contrato inteligente se comporta de forma inesperada y la ejecución alcanza el límite, la transacción falla con un error de «out of gas»: todos los cambios de estado se revierten, pero el gas ya consumido se paga igualmente, porque los validadores hicieron el trabajo. Fijar el límite demasiado bajo desperdicia dinero en una transacción fallida; fijarlo con holgura no cuesta nada extra, porque solo pagas el gas que se usa de verdad. Por ejemplo, las billeteras estiman que un swap de tokens necesita unas 150.000 unidades de gas y suelen añadir un margen; una transferencia simple de ETH necesita exactamente 21.000, así que las billeteras fijan exactamente eso.
Un error común es creer que un límite de gas más alto hace que una transacción se confirme más rápido; la velocidad la determina el precio del gas (la puja de comisión), no el límite, que es puramente un tope. A nivel de bloque, el límite de gas de Ethereum se ajusta gradualmente mediante la señalización de los validadores e interactúa con EIP-1559: los bloques apuntan a la mitad del máximo, y la comisión base sube cuando los bloques están de forma constante más llenos que el objetivo, lo que frena la demanda automáticamente.