Minería con GPU
La minería con GPU consiste en usar tarjetas gráficas para minar criptomonedas, aprovechando su capacidad para realizar muchos cálculos en paralelo a la vez. Los procesadores gráficos se diseñaron para calcular millones de píxeles simultáneamente, y ese mismo paralelismo se adapta bien al cálculo repetitivo de hashes que exige la minería de proof of work. Un rig de minería con GPU suele constar de varias tarjetas gráficas conectadas a una placa base básica, funcionando las 24 horas del día.
La minería con GPU importa sobre todo para las monedas con algoritmos resistentes a los ASIC: diseños que requieren mucha memoria o cálculos que cambian con frecuencia, algo que los chips especializados manejan mal. Históricamente, el mayor ejemplo fue Ethereum: antes de su cambio a proof of stake en 2022, millones de GPU de todo el mundo minaban Ether, y la transición acabó de golpe con la mayor fuente de demanda de minería con GPU. Hoy los mineros con GPU trabajan en redes más pequeñas como Ravencoin o Ergo, donde la rentabilidad depende en gran medida de los precios locales de la electricidad.
Un error común es creer que cualquier PC para videojuegos puede minar de forma rentable; en la mayoría de los lugares, las tarifas eléctricas residenciales y los modestos hash rates hacen que una sola tarjeta gane menos de lo que cuesta mantenerla en marcha. El atractivo de la minería con GPU es su baja barrera de entrada y la flexibilidad del hardware (una tarjeta gráfica puede revenderse a jugadores o reutilizarse para otros cálculos, a diferencia de un ASIC), pero esa misma accesibilidad hace que la competencia erosione enseguida los márgenes de cualquier moneda que valga la pena minar.