Dirección
Una dirección es una cadena de letras y números que identifica un destino para pagos en criptomonedas: el identificador de cuenta que compartes cuando quieres recibir fondos. Las direcciones se derivan matemáticamente de una clave pública, que a su vez forma pareja con una clave privada que solo posee el propietario. Cualquiera puede enviar a una dirección, pero solo quien tiene la clave privada correspondiente puede gastar desde ella.
Cada blockchain tiene su propio formato de dirección. Las direcciones de Bitcoin tienen varios estilos, entre ellos los más recientes, que empiezan por «bc1»; las direcciones de Ethereum tienen 42 caracteres y empiezan por «0x», como 0x71C7656EC7ab88b098defB751B7401B5f6d8976F. Por ejemplo, para recibir ether copias la dirección de tu billetera y se la das al remitente; el pago aparece entonces en la blockchain, visible para cualquiera que busque esa dirección en un explorador de bloques.
Un error común es creer que las direcciones son privadas; el historial completo de transacciones y el saldo de cada dirección son visibles públicamente en la blockchain, así que las direcciones son seudónimas y no anónimas, y reutilizar una misma dirección vincula toda su actividad. De cómo funcionan las direcciones se derivan dos advertencias prácticas. La primera: las transacciones son irreversibles; los fondos enviados a una dirección mal escrita o de una red equivocada suelen perderse, y por eso muchos usuarios envían primero una pequeña cantidad de prueba. La segunda: el malware puede cambiar las direcciones de tu portapapeles, así que verifica siempre al menos varios caracteres del principio y del final antes de confirmar una transacción.